Corrió durante mucho tiempo, hasta llegar a un hermoso castillo. Hacia ese castillo se dirigía una persona que parecía joven, de unos veinte años, i entró en el castillo. Roger la siguió, i nadie se lo impidió. Fue siguiendo de lejos a la mujer que se dirigía a los pasillos superiores, i subió escaleras i más escaleras, hasta llegar a una torre muy alta, dónde dormía una mujer hermosa. Roger se quedó en la puerta, mientras veía como la mujer le decía algo a la doncella. Roger se escondió detrás de la puerta cuando la mujer pasó, y, por desgracia para Roger, cerró la puerta. Roger i esa mujercita estaban encerrados en la parte más alta del castillo. Entonces observó que alguien estaba abriendo la puerta. Roger pensó que volvía la mujer i se volvío a esconder detrás de la puerta. Però no era la mujer de aspecto joven, sino un apuesto príncipe, con ropa azulada que se acercaba a la doncella. Roger pensó que no era tan mala persona i salió de entre las sombras. El principe se asustó i sacó la espada, dispuesto a batirse en duelo. Roger también se asustó, por eso se quedó agazapado entre las sombras. El príncipe estaba a punto de tocar los labios de la doncella con los suyos propios, cuando la puerta se volvió a abrir de golpe. El príncipe levantó al cabeza y miró a la mujer que había entrado. El principe sacó la espada, però ya era demasiado tarde: La mujer que acabab de entrar había sacado un gran bastón acabado en una bola verde i le lanzó un hechizo. El principe cayó muerto sobre la princesa, i la mujer malvada comenzó a reírse malvadamente. Ésta se fue de la torre. Roger estaba horrorizado. Esperó a que la asesina llegara hasta abjo del todo i salió corriendo de la torre. Pensaba que vivía en un mundo muy inseguro e injusto, i que debía ser mentira todo lo que el estaba sucediendo.
Volvió a correr campo través hasta llegar a un caminito por donde había una hilera de piedrecitas. Siguió el camino indicado por las piedras hasta llegar a una casa hecha enteramente de chocolate. Dentro vio a unos niños encerrados en una jaula, custodiados por una vieja roñosa. Llamó a la puerta i cuando la vieja abrió, la cogió y la mató con un cuchillo que tenía. Entró en la estancia e intentó abrir la jaula, pero era imposible. Cogió una varita mágica de encima de la mesa i la apuntó a la jula. En cuanto dirigió la varita hacia los ninños, estos explotaron, y la casa comenzó a derrumbarse. Salió corriendo de nuevo hasta llegar a un campo arado. ¡Era su campo! Fue corriendo hasta su casa y lo que vio le dejó muy impresionado: Su familia le esperaba sentada en la mesa, comiendo tranquilamente. Desde entonces, el campesino siempre iba con cuidado a la hora de salir a pasear.
Volvió a correr campo través hasta llegar a un caminito por donde había una hilera de piedrecitas. Siguió el camino indicado por las piedras hasta llegar a una casa hecha enteramente de chocolate. Dentro vio a unos niños encerrados en una jaula, custodiados por una vieja roñosa. Llamó a la puerta i cuando la vieja abrió, la cogió y la mató con un cuchillo que tenía. Entró en la estancia e intentó abrir la jaula, pero era imposible. Cogió una varita mágica de encima de la mesa i la apuntó a la jula. En cuanto dirigió la varita hacia los ninños, estos explotaron, y la casa comenzó a derrumbarse. Salió corriendo de nuevo hasta llegar a un campo arado. ¡Era su campo! Fue corriendo hasta su casa y lo que vio le dejó muy impresionado: Su familia le esperaba sentada en la mesa, comiendo tranquilamente. Desde entonces, el campesino siempre iba con cuidado a la hora de salir a pasear.

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