Eran las cuatro de la mañana. Jorge se estaba tomando una pastilla para el dolor de cabeza mientras miraba a Jonatan intentando pasarse el nivel de un juego por enésima vez.
-¿Aún no te lo has pasado?-
-Ya falta poco...-
-Eso lo dijiste hace una hora-
-Enseguida...-
-Yo también quiero jugar-
-Un momento...-
-¡No! ¡No pienso esperar más! Dame-
-¡Eh, espera tu turno!-
Jorge apartó a Jonatan de un empujón y se sentó en la confortable silla. Comenzó a teclear muy rápido unos y ceros.
-¿Para qué haces eso?-
-Para pasarte el maldito videojuego-
-¿Cómo?
-Ahora lo verás-
Jorge llevaba varios minutos tecleando y al final...
-¿Cómo que he llegado al final del juego?- Jonatan estaba atónito -¿Qué has hecho?-
-He introducido un código binario. Con este código y un programa de los míos, puedo hacer que los demás programas hagan lo que les ordeno. Y ahora, a dormir. Buenas noches- Y dicho esto, Jorge se introdujo en su cama mientras Jonatan observaba su ordenador frustrado y conmocionado.
-¡Vamos!-
-Un poco más...-
Eran las siete de la mañana. Jorge ya se había levantado y estaba intentando convencer si éxito a Jonatan para que vaya a desayunar.
-¿Sabes qué día es hoy?-
-Día normal- se aventuró Jonatan.
-No. Hoy comienzan las macro-colonias de fin de curso.-
-¿Cómo es que no me has avisado antes?-

No hay comentarios:
Publicar un comentario