Lo ha escrito Cecilio, el jefe.
La madre de Jonatan les estaba sirviendo la cena: Sopa de pollo y croquetas. A Jorge, todo le parecía poco. De postre había flan, gelatina o fruta. Jonatan se eligió un flan, y Jorge, por no querer caerle mal a la madre de Jonatan, pidió una mandarina. La mandarina estaba deliciosa. En cuanto hubieron terminado, se fueron hacia la habitación de Jonatan. Ésta era pequeña y un poco desordenada. Había un ordenador en una pequeña mesa de color caoba, pequeñita y cubierta de papeles. Había una silla de ruedas muy cómoda a su lado. La cama estaba en un rincón, totalmente mal hecha. Las paredes estaban cubiertas de pósteres de gente famosa. En un rinconcito, casi tapado por los pósteres, estaba el horario de clase. A Jorge le habría gustado decirle cuatro cosas a Jonatan respecto a su habitación, pero pensó que estaría mejor callado. El ordenador estaba encendido, y parecía que Jonatan había intentado hacer un trabajo.
-No es el palacio del rey, pero...- declaró Jonatan.
-Bueno...- le contestó Jorge.
-¿Qué, comenzamos a jugar al “ordenata”?- Jonatan utilizaba mucho esa palabra vulgar para referirse al ordenador. -Se llama computadora- Jorge siempre puntualizaba y corregía a sus amigos.
La madre de Jonatan les estaba sirviendo la cena: Sopa de pollo y croquetas. A Jorge, todo le parecía poco. De postre había flan, gelatina o fruta. Jonatan se eligió un flan, y Jorge, por no querer caerle mal a la madre de Jonatan, pidió una mandarina. La mandarina estaba deliciosa. En cuanto hubieron terminado, se fueron hacia la habitación de Jonatan. Ésta era pequeña y un poco desordenada. Había un ordenador en una pequeña mesa de color caoba, pequeñita y cubierta de papeles. Había una silla de ruedas muy cómoda a su lado. La cama estaba en un rincón, totalmente mal hecha. Las paredes estaban cubiertas de pósteres de gente famosa. En un rinconcito, casi tapado por los pósteres, estaba el horario de clase. A Jorge le habría gustado decirle cuatro cosas a Jonatan respecto a su habitación, pero pensó que estaría mejor callado. El ordenador estaba encendido, y parecía que Jonatan había intentado hacer un trabajo.
-No es el palacio del rey, pero...- declaró Jonatan.
-Bueno...- le contestó Jorge.
-¿Qué, comenzamos a jugar al “ordenata”?- Jonatan utilizaba mucho esa palabra vulgar para referirse al ordenador. -Se llama computadora- Jorge siempre puntualizaba y corregía a sus amigos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario