Estaba oscuro. Sólo se veía la lejana luz de una farola parpadeando. Y había un chico, bajo esa luz que guiñaba a los peatones. Era un muchacho, alto y delgado, con el cabello negro cómo el azabache. En el colegio, todo el mundo le admiraba por su velocidad y su flexibilidad. Siempre va con chándal y zapatillas deportivas. Llevaba una radio de corto alcance, vulgarmente llamada "Walkie Talkie". Su nombre es Jonatan.
Jonatan estaba enfrente del instituto dónde estudiaba, y al otro lado había una mujercita. Esa chiquilla era muy alta para su edad, y con un carácter más duro que el acero congelado. Estudiaba en el mismo instituto que Jonatan, y siempre se estaba quejando de la discriminación infantil femenina. Además, odiaba que la llamaran niñita, chica o cualquier otro término para referirse a ella sin utilizar su nombre, que era Sofía.
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